El que quiera conocerme debe olvidar todo. El llegar a conocerme, muy a mi pesar, no depende de mí. Se debe conocer la realidad primero, se debe conocer lo esencial, el mundo verdadero, el porqué de todo. ¿Pero y quién puede decir que lo conoce?, bueno, de hecho todos lo sabemos, pero ignoramos el conocimiento que ya tenemos dentro. Simplemente soy alguien que ya no lo ignora; que todavía no ha escuchado todo, pero que por lo menos ha empezado.
De veras pido disculpas por todos los que han compartido este mundo conmigo, y me han exigido explicaciones de quién soy. Yo les miento.
No miento por gusto, en eso no hay mentira. ¿No ven que no puedo hacer otra cosa?
Perdón, yo se que no pueden. Yo no puedo darme a conocer, no es que no quiera, soy incapaz de ello. Por más explicaciones, por más discusiones, por más conceptos que yo o cualquiera pueda definir solo para entender mi proceder emotivo o racional, y esto solo porque cada quién le gusta conocer su entorno -sea querido u odiado-, es inútil.
Sé quien soy, no me mal interpreten, lo que no sé es como decírselos.
Otra vez, disculpas, para todos aquellos que lo han preguntado y he dado una respuesta, sepan que la respuesta era por salir de esa situación (o “del paso” como dicen).
Lo que puedo decir es que actúo como todo lo que no soy: el gran payaso.
¿Porqué lo hago? Me gustaría saberlo, ¿Por qué sigo haciéndolo? Ya no puedo dejar de hacerlo. Me odio a mi mismo a veces por no ser quien sé que soy; ser para los demás, porque para mí si soy. Lo odio porque de veras me molesta que los demás tengan un concepto de mí que no es acertado. Es que el ser humano a desarrollado un sistema para evaluar a las personas muy efectivo a veces, pero que en mi no funciona. Lo digo por las personas que están por encima de los demás, esos que de verdad se fijan al observar a alguien, aún ellos no pueden verme.
Pues solo me queda seguir siendo el payaso hasta que alguien me vea. Tal vez alguien no me juzgue por lo que digo o por lo que parezco. tal vez alguien se detiene a ver los actos y los resultados. Si ese alguien me logra ver no puedo garantizarle que la vista será placentera, pero solo por el hecho de hacerlo, se ganará mi respeto.
Pintura de Mark Stock

