No para cualquiera, Relatos, Imagenes, OpiniónMay 3, 2007 1:09 pm

Un buen jugo de naranja, disfrútenlo como yo lo disfruto; siéntanlo como lo siento; véanlo tal cual lo percibo; admírenlo tal cual lo hago.

Ese en esencia era mi sueño: mostrar todos y cada uno de mis intereses, y con esa acción, dejar que aparecieran otras personas que los compartieran. Tal cual lo hago yo, es algo que no va a pasar, sin embargo, siempre hay similitudes. Estos parecidos son los que busco constantemente.

El hecho de empezar un blog, y mantenerlo en existencia casi ininterrumpida por dos años, ha sido una experiencia constructiva en mi vida. En lo personal ciento una especie de orgullo, ya que de los que he visto, el mío es uno de los más antiguos en mi país (HONDURAS).

Debo mencionar que no es fácil mantener las páginas de mi blog siempre lleno de cosas frescas. A veces tengo que recurrir a embrujos y pociones, revisar baúles llenos de cosas oscuras y misteriosas, o consultar con los espíritus de cómo encontrar una imagen o sonido que se adecue a lo que quiero enseñar. Pero en general, lo que uso es mi memoria.

La imagen que he proyectado hacia los demás es un fenómeno de lo más curioso. Mediante mi blog, o sea, observándolo, las personas pensaron que estaba loco en primer lugar; en el peor de los casos pensaron que era un ateo, extremista religioso, intelectual, presumido, comunista, capitalista, inteligente o tonto; en el mejor de los casos pensaron que yo era una persona con la cual podían compartir sus disparates. De las cosas que yo pienso que enseño, y lo hago a propósito, son acerca de música en un primer lugar (casi hasta musical se ha vuelto este blog), en segundo lugar acerca de cine (de todos los tipos), aunque casi nunca dé mi opinión acerca una película, salvo un breve comentario; las imágenes son muy importantes, y también es muy importante el humor para mi.

A través de todos estos medios quiero mostrar lo que no puedo decir en palabras, porque así fue que yo lo pude entender.

Insultos y felicitaciones, de todo he recibido y nunca he dejado de poner un comentario de ustedes. Y es eso, los comentarios, lo que me hace seguir y hacer que crezca y crezca este blog por más y más años. Está chiquito ahora, pero denle un tiempo. Tal vez en un futuro ustedes y yo hagamos un lindo jardín.

 

Imagenes de Grivina

RelatosFebruary 1, 2007 2:18 am

 

La caza de rayos lunares requiere dedicación, cálculo y perfección. No cualquiera se puede volver un cazador de rayos. No se trata de que un día digas: ¡hey!, quiero capturar esa luz robada; y luego dedicarse a ello como que nada

 

 

No, se necesita haber nacido para el asunto. Si no me creen, pueden preguntar a los que una vez lo intentaron, muchos perecieron bajo el éxtasis de tan hermosa cacería. Pero no nos importan los que perecieron, si no los que permanecieron.

Pueden ver a Selene y a Endimión, quienes obtienen el mayor número de rayos. Cazan sabiendo del peligro, pero lo hacen para reparar un daño.

Contagiados por una mal invisible, la única forma de verlo es con la luz de luna. Tiene la esperanza de que al verlo podrán vencerlo, pero si no tienen cuidado, la luz que buscan con tanta vehemencia, y con el motivo de alumbrar al mal que les aqueja, podría cegar los ojos para las demás cosas, a causa de su influencia.

Las liebres lunares están al acecho, están para cuidar a la luna. Les molestan los cazadores, no tienen piedad alguna.

Gotas de luna se crean con los rayos, un elixir precioso de sabor a velada nocturna con fragancia a poesía de amantes. Un elixir dotado de grandes dones, uno de los cuales es el efecto de estulticia perenne si se bebe.

Mucho cuidado, para ello no hay cura. Pero quien lo bebe no quiere curarse, porque vive feliz el resto de sus días.

Selene y Endimión continúan la caza. No recomiendan imitar su trabajo. Volverán a conocer la felicidad un día, no la que proviene de la estulticia. El mal que los infectó es la tristeza, un mal invisible que quieren combatir.

Imagenes encontradas en Maboroshi Café

 

RelatosJanuary 6, 2007 1:50 am

Si hubiera sido otro día, o al menos, una hora diferente; si no hubiera volteado, o por lo menos, a un punto que no me hubiese permitido verla.

Pero estaba ahí, parada en su balcón, y yo, observando desde el mió. Tenía una mirada que se escapa en la distancia, y debo confesar que esa mirada fue mi captora. Ella buscaba algo, tal vez ignoraba qué cosa, pero no le importaba; yo no buscaba nada, ya lo había encontrado.

Los siguientes días condenados a jugar el más infantil de los juegos en el cual todos a veces nos rendimos a participar. Mis días destinados a la espera de una ventana abierta, una cortina mal recogida, una salida a la calle o tal vez otra búsqueda de balcón.

Como ustedes saben los juegos tiene etapas o niveles, y resultado que yo había pasado el primero. Mi espionaje se volvió toda una práctica de campo abierto. El sigilo había invadido todos mis movimientos. Mi presencia se volvía una entidad arcana. Me mimetizaba con las personas de los alrededores. Ustedes pueden decir que un juego de este tipo puede llamarse calificársele de la peor bajeza, y no voy a pronunciar ninguna palabra en mi defensa, pero lo que me motivaba a seguir era lo que sabia en mi interior, que el juego iba terminar y ella me vería.

Qué puedo decir de lo que vi mientras duró. Siempre en un café, fumando un cigarrillo, a veces sola y a veces acompañada. Trataba de sentarme lo más cerca posible de su mesa, pero me alejaba cuando no había nadie con ella. De las personas que la acompañaban en ocasiones podría decir que eran buenos conversadores, siempre tenían un tema de que hablar, y siempre trataban de conseguir una aprobación gestual venida de ella. Me di cuenta con el paso de los días que aun mientras se encontraba en el café buscaba algo. Esto, porque al principio de sus conversaciones mantenía la mirada atenta a su acompañante, cuando pasaban los minutos se desviaba cada vez más del exponente, y sus ojos se convertían en aquellos que vi la primera vez en el balcón.

El juego llega a su fin, conocía bastante y sabía lo necesario para perpetuar mi plan. Un encuentro casual debía ser emulado para realizar mi cometido. Tal vez pudiera empezar con una simple pregunta como la hora, tal vez tuviera la suerte de compartir la misma mesa si me lo permitiese, luego, con mi conversación lograr que no desviara su atención al olvido, que no buscara más, enseñarle que lo que buscaba lo tenía al fin de frente.

Todo estaba planeado, los tiempos parametrizados, el atuendo escogido, los temas precisos, el perfume más caro y hasta el peinado apropiado. Que bien me sentía, que orgulloso de mis planes. Me dirigía a mi apartamento cuando al subir las escaleras me sorprende una presencia. Mi corazón palpitaba, las piernas me temblaban, cambiaba la temperatura, el tartamudeo seguramente haría acto de presencia si habría la boca.

Seguí caminando hacia mi puerta y ella me seguía. Inserté la llave y la puerta se abrió, pero yo no podía entrar.

¿Me invitas a pasar?

Sí -le respondí-.

Perdiste mucho tiempo

Sí -le respondí-; Perdí mucho tiempo.

Fotografias de Signe Vilstrup

 

RelatosDecember 23, 2006 10:31 am

Primerra Parte

La lluvia torrencial caía en explosiones de violencia sobre el vidrio del auto. No se podía escuchar otra cosa si no el golpear de agua. Naturalmente nos habíamos levantado. Me moría del miedo debo confesarlo, pero tenia a mi hermano al lado, no debía dejar que él se diera cuenta. Él solo se tapaba los oídos con las manos y cerraba los ojos, no hacia nada ni pronunciaba queja alguna. Llevaba el peluquín puesto en la cabeza, pensé que papá pudiera darse cuenta que era el mismo por el cual un grupo de ancianos habían tocado nuestra puerta hace algún tiempo, pero al fin y al cabo creo que eso le importaba poco, además, no quería perturbar la tranquilidad que Ansel había logrado, tranquilidad que yo trataba de imitar.

Poco a poco la tormenta se convirtió en lluvia, la lluvia a su vez fue mermando, y así, comenzaban a desfilar ante nosotros los árboles después de un violento baño que les daba nueva vida, cortinas blancas que flotaban a nuestro alrededor dejaban ahora, con su retirada, ver el mar verde oscuro de las montañas en el horizonte. Nos habíamos adentrado en un valle, quién sabe donde, en el que los pueblos eran la viva imagen de las pinturas que venden en la aceras de los lugares frecuentados por turistas o gente rica, Esos cuadros en que las casitas están ahí en desorden, caminos de piedra o de tierra las separan, mujeres que con una mano sostienen sus canastos en la cabeza mientras que con la otra están agarrando a un niño. Las entradas de esas casas siempre abiertas, y en ellas, usualmente un anciano contemplando el exterior. Pasamos por varios de esos lugares en nuestro trayecto. Pensaba que el siguiente seria nuestro destino final, y al llegar, pensaba lo mismo del lugar que venia. Uno y otro, y otro más, y no parábamos, si no era para ir al baño.

Finalmente llegamos a un poblado lejos de todo, había pocas casas, muy diferentes a las que vimos antes. Estaban hechas de manera y parecían tener una arquitectura extranjera, bueno, que yo no había visto antes. Todas y cada una de ellas estaban muy descuidadas. Eran los claros vestigios de tiempos muy prósperos para las personas que vinieron a sacar los recursos del lugar, al parecer algo pasó que decidieron quedarse aquí y no disfrutar de su riqueza, tal vez encontraron un negocio nuevo el cual no podían presumir. Mi padre trabajaría para alguien de ese lugar, y parte del trato era una casa en la que viviéramos. Pronto conocimos nuestro nuevo hogar, que se encontraba sumergido en una jungla de eucaliptos y bambú. ¡Qué lugar más extraordinario!, el camino para llegar a la casa estaba rodeado de estos árboles que formaban un muro de custodia al lado de la calle de tierra, y está era una callecita en curva, no podías ver que seguía adelante y avanzábamos cautelosamente, impresionados por tal muestra de grandeza natural. Ese bosque que nos rodeaba emitía un sonido estridente, la sinfonía de cigarras estaba en su clímax al parecer, nuestros oídos empezaban a temblar. Y yo permanecía con una expectativa grande, ¿qué lugar nos aguardaba al terminar este laberinto verde?

El trayecto entre la entrada a la propiedad y la casa nos tomó aproximadamente cinco minutos si no me equivoco. No se podía subir la velocidad debido a la forma serpenteante del camino, además era la primera vez que llegábamos.

Recuerdo que justo antes de llegar a la casa mi hermano dijo: ¿recuerdas el sonido de una caja musical? Ese sonido es lindo, pero me causa miedo. Siento como si escuchara una caja musical.

Era una buena descripción de lo que yo sentía. Pero la caja musical tiene que abrirse para ver su contenido. Nos encontramos contemplando nuestra casa al fin: un caserón enorme, muy antiguo, si bien podía recordarme el estilo inglés de las casas de campo. Muy descuidado edificio pero en buenas condiciones, nada faltaba, nada estaba roto, si bien una mano de pintura era lo que requería, nada más. Debo agregar que su aspecto antiguo y sombrío me asustaba, pero a la vez producía en mi cierta atracción. No podía decir lo mismo de Ansel al ver su rostro. Tal parece que al abrir su caja no encontró la pareja de bailarines girando en un vals eterno, si no más bien la serpiente que salta a su rostro.

No puede estar tan mal -le dije- ya verás como sacamos provecho de este lugar, si pensaste que nos divertíamos en aquel triste edificio entonces no sabes qué es la diversión.

Y me miró con el seño fruncido, y no dijo nada después. Como que mis palabras no surtieron efecto, de cualquier forma, él se tenía que acostumbrar, al igual que yo. Y si bien la casa era tenebrosa, los alrededores serian nuestro nuevo reino. Y de hecho así fue, muy pronto nos dispusimos a explorar el lugar. No habían muchas cosas alrededor, las casas estabas muy separadas unas de otras, había que caminar mucho para poder conocer a los vecinos, si es que los había. Mi padre decidió al día siguiente que debíamos comprar lo que ocupáramos en el pueblo. Habíamos dejado atrás nuestra antigua ropa, y no es que tuviéramos mucha, pero me sentía orgulloso de la que usaba antes, podía estar rota y con manchas, pero eran camisas y pantalones que se habían adecuado a la fisonomía de mi persona. Ansel opinaba igual al parecer, cuando entramos en la tienda del pueblo, él jaló el brazo de papá para pedirle que volviéramos por nuestra ropa, y no recibió respuesta.

Adrián, debes controlar a tu hermano –me dijo papá- nueva vida, nuevo ambiente; nueva ropa, personas nuevas, ¿entiendes?

Agarré la mano de mi hermano y lo ayudé a buscar algo que le gustara, no decía nada, todo lo que le mostraba estaba bien para él al parecer. Escenas como estas se repetían en nuestra vida. No es que yo tuviera una relación cándida con papá, pero siempre que Ansel trataba de hablar con él, éste solo lo ignoraba.

Una vez terminadas las compras dispusimos fijarnos mejor en el pueblo. Era un lugar poco común, la gente no era muy comunicativa, tal vez por ser extraños recibíamos esta impresión, quién sabe, lo que si sé es que al igual que nuestro antiguo edificio, en este lugar no había muchos niños de nuestra edad. Los que pude ver a simple vista nos sobrepasaban por lo menos en dos años. Mi papá nos había dejado solos para que hiciéramos lo que quisiésemos un rato, mientras él iba a arreglar unos negocios. Mi hermano, junto con su ropa nueva, muy santurrona para mi gusto personal (yo no vestía algo muy diferente tampoco), adornaba su cabeza con el famoso peluquín que era lo único que habíamos traído. Y caminamos en busca de nuevas amistades, y ahí estaban, pateando la pelota como era usual en los niños de todos lados. No habían tantos debo decir, si acaso unos siete rufianes en total, y cinco niñas observando a lo lejos.

¿Nos dejan jugar? – Pregunté- me llamo Adrián, él es mi hermano Anselmo.

Cuando escuché la primera risa supe de inmediato que no debíamos haberles llamado la atención, hubiéramos dejado que siguieran con lo suyo y nosotros con lo nuestro, pero no, teníamos que hacer amigos.

Todos se reían del peluquín de Ansel, nos rodearon en un círculo de burlas, un pelafustán del grupo arrebató de la cabeza de mi hermano el objeto de tanta carcajada. Ansel de inmediato de abalanzó contra él, y mi hermano fue de inmediato repelido contra el piso. Yo no iba a permitir tal ofensa contra mi hermano y al instante le propiné un golpe directo en la cara. ¿Ustedes pueden imaginar el resultado verdad? Un grupo de rufianes contra un inexperto en peleas y su pequeño hermano. Solo esperaba que terminara pronto aquel castigo de patadas y golpes.

Cuando terminaron, se fueron gritando: ¡aquí no queremos engreídos que vienen de fuera!

Y bueno, la verdad no me había hecho mucho daño, ya que tengo un cuerpo medio elástico en situaciones como esta, la peor parte se la llevó mi hermano, no lo agredieron, pero se llevaron su peluca. Esto era una lastima, él se había encariñado mucho con ella, y creo que se había tomado un poco en serio lo de los poderes que otorgaba. Me sangraba un poco mi brazo, mientras me aplastaban, una piedra hizo que me raspara mucho, causando una herida no profunda pero si muy abierta. Hubiera seguido sangrando mucho si no hubiera sido por el auxilio que recibí. Una venda estaba siendo amarrada en mi brazo, la persona que tan gentilmente lo hacia era una de las niñas que había observado hace rato. Se llamaba Leonor, ella nos explicaba que no debíamos temer a esos niños, solo actuaban así por miedo a personas nuevas, pero que una vez familiarizados serian buenos camaradas. Quería seguir escuchando a Leonor un rato más, pero al solo terminar de auxiliarme ella se retiró.

En verdad sigo que la maldad no nace con ellos, la ignoran completamente, pero al escuchar constantemente de ella, buscan lo malo en todos lados, y por instinto natural, los niños atacan y se burlan de lo que creen es malo. Casi siempre quienes dicen que algo es o no es de origen malvado son los adultos. Los niños quieren saber qué es la maldad para poder destruirla, y sentir la aprobación de un padre.

Fotografia de Ken Rosenthal
Relatos, MusicaDecember 20, 2006 1:41 pm

En verdad Buscabas Venganza Montresor? O solo querías asustarlo? Todo mundo piensa que lo querías lapidar, pero yo tiendo a dudar. Cuando dijiste las palabras: "vámonos ya", puede que, o existe la posibilidad que, de verdad, la broma había terminado, querías que Fortunato conociera el miedo y que él viera lágrimas salir de sus ojos, pero no pretendías quitarle la vida, porque no eres una persona perversa, solo una persona que busca justicia; y no siempre nos sentimos a gusto con la Justicia impartida por Dios, por eso decidiste hacerlo, porque sentiste que Dios iba a obrar justicia a través de ti. Pero las cosas no salieron como esperabas, y por accidente, por un capricho a los cuales nos tiene acostumbrado el destino, Fortunato muere encerrado en la húmeda catacumba. Al parecer Dios hizo justicia después de todo, y aprovechando que los ladrillos estaban puestos y evitando que de su muerte accidental otros te culparan, decidiste terminar la obra que por escarmiento no ibas a culminar.

Si, a veces lo pienso, pero luego dejo a las fantasías de lado y veo los hechos. No eras un tonto, si Fortunato hubiese salido de esa catacumba, él te hubiera denunciado y tu vida se hubiera arruinado por completo, y como lo poco que te conozco no es de Ingenuo, puedo saber que deseabas su vida acabar en la más segura de las impunidades.

Si, jugaste con él hasta el último momento, no sentiste piedad, y lo disfrutaste como ninguno. Sabes porque te escribo verdad? Si, quería de alguna manera justificarte, porque haciéndolo lo iba a hacerlo conmigo mismo. De pronto te ayudaba a poner cada ladrillo, y disfrutaba el lloriqueo de Fortunato; me reía de su miedo y me deleitaba con sus súplicas. Si, anhelaba que su vida terminara, y que lo hiciera muy lentamente, y que de su boca salieran reflejos de la patética persona que una vez fue en vida.

Cuando la venganza cobra belleza, el corazón palpita y el espíritu se estremece.

-¡Ja, ja, ja! ¡Je, je, je! ¡Buena broma, amigo, buena broma! ¡Lo que nos reiremos luego en el palazzo, ¡je, je, je! a propósito de nuestro vino!

¡Je, je, je!

-El amontillado -dije.

-¡Je, je, je! Sí, el amontillado. Pero, ¿no se nos hace tarde? ¿No estarán esperándonos en el palazzo Lady Fortunato y los demás? Vámonos.

-Sí -dije-; vámonos ya.

-¡Por el amor de Dios, Montresor!

-Sí -dije-; por el amor de Dios.

En vano me esforcé en obtener respuesta a aquellas palabras. Me impacienté y llamé en alta voz:

-¡Fortunato!

No hubo respuesta, y volví a llamar.

-¡Fortunato!

Tampoco me contestaron. Introduje una antorcha por el orificio que quedaba y la dejé caer en el interior. Me contestó sólo un cascabeleo. Sentía una presión en el corazón, sin duda causada por la humedad de las catacumbas. Me apresuré a terminar mi trabajo. Con muchos esfuerzos coloqué en su sitio la última piedra y la cubrí con argamasa. Volví a levantar la antigua muralla de huesos contra la nueva pared. Durante medio siglo, nadie los ha tocado. In pace requiescat!


“The thousand injuries of Fortunato
I had borne as best I could, but
when he ventured upon insult I
vowed revenge”

By the last breath of the four
winds that blow
I’ll have revenge upon Fortunato
Smile in his face I’ll say “come let us go
I’ve a cask of Amontillado”

Sheltered inside from the cold of the snow
Follow me now to the vault down below
Drimking the wine as we laugh at the time
Which is passing incredibly slow

(What are these chains that are binding my arms?)
Part of you dies each pasing day
(Say it’s a game and I’ll come to no harm)
You’ll fell your life slipping away

You who are rich and whose troubles are few
May come around to see my point of view
What price the Crown of a King on his throne
When you’re chained in the dark all alone

(Spare me my life only name your reward)
Part of you dies each brick I lay
(Bring back some light in the name of the Lord
You’ll feel your mind slipping away)

 

RelatosSeptember 14, 2006 11:43 pm

Cuando Alicia entró por primera vez en el país de las maravillas, pensó que se encontraba en un lugar muy diferente del que venia, en ese momento no se había dado cuenta que de sitio no se movió, lo único que habían cambiado eran sus ojos; de pronto veía las cosas tal cuales eran, el poco sentido de las cosas, la sin razón de lo que llamaban razonable.

Cuando del mundo de las maravillas se enteraron los que todavía no abren los ojos, lo imaginaron como algo encantador, y esto es normal, considerando que no era otro si no el mundo que tanto aman; de hecho, fueron estos quienes le dieron el nombre de país de las maravillas.

Alicia estaba molesta, en vez de abrir los ojos se aferraban más a cerrarlos, y le contrariaba aun más, que ellos después de escuchar lo que les decía, entendieran maravillas donde solo había tonterías.

Desde entonces Alicia es muy selecta en cuanto a quienes les pide abrir los ojos. Y así es como me encuentro ahora, frente a ella, sabiendo lo que aqui les he contado y aun así, dudando en el rojo y en el azul.

    Imagen de Ken Wong
RelatosAugust 10, 2006 1:09 pm

Espantoso, un cuadro muy lamentable. Los señores Darling Pensaban seriamente en lo ocurrido. La pobre señora Norrington había sufrido un daño irreparable en su ojo izquierdo. Le preguntaron a Claudia acerca de lo que sucedió. Demostrando un control perfecto de sus emociones al relatar la fatídica escena, la pequeña los dejaba anonadados. Sus padres, aunque perturbados, sentían una especie de orgullo al ver que su hija no iba a desmoronarse, dada la oportunidad en el futuro. Un dominio aparentemente frío de sus emociones, solo calentado por la tierna preocupación que mostraba al permanecer junto a su niñera, hablándole al oído mientras volvía en si después de recibir semejante alteración. El gato “Percival” estaba en su jaula, los Señores Darling discutían acerca de su ejecución. Un demonio que pudo hacerle tal atrocidad a la pobre señora Norrington no debía vivir. Las horas para el pequeño animal estaban contadas.

Regrasaban de cortar flores, el gato se habia trepado a una rama. La Niñera quería devolverlo al suelo cuando se subió al árbol. Nunca había querido a ese gato. Si de ella dependiera, ahí lo hubiera dejado. Pero sabía lo mucho que Claudia adoraba a Percival. No poseía amigas, pero tenia a su gato. La señora Norrington hizo lo que pudo; tal vez no fue la mejor manera, sin embargo, solo quería apaciguar el llanto de la niña. Lo empujaba con su sombrilla para hacerlo caer en el canasto. Calma Claudia – le decía- Verás como lo atrapo en el aire. Claudia gritaba que lo dejara en paz, que lo iba a lastimar, que no iba a perdonarle jamás si le pasaba algo a su querido amigo. Un fuerte sombrillazo bajó por fin a aquel animal, pero para la desgracia de este, no pudo caer en el lugar, la cesta no estaba lista.

La niña seguía hablándole al oído a su niñera ¿Qué le decía? No lo sabemos, pero sea lo que fuere, logró apaciguarla cuando alterada regresó de su letargo inducido por la cruel experiencia. Claudia todavía guardaba las tijeras en su bolsillo.

 

Ilustración de Anne Yvonne Gilbert

Relatos, ImagenesJuly 8, 2006 10:38 pm

- Querrías…

- No, no quiero.

 

Arte de Julien Pacad

RelatosJuly 1, 2006 11:25 pm

Quería hablarle. Soñaba con agradarle, llamar su atención, decir algo con erudición. Mis más profund0s deseos se verían cumplidos si una sonrisa de Ella, a través de la vía lumínica, pudiera ser recibida por mis sentidos.

Quería gustarle. Soñaba con complacerla, crear un vínculo, amarla. Mis piernas dirigían entonces sus pasos hacia Ella. Hans me detuvo. Sujetó firmemente mi brazo: ¿Por qué me observaba de esa forma?

Arte de Julien Pacad

RelatosJune 20, 2006 4:40 am

    IO3 - Art Zoid

Mi mundo se divide y no sé qué rumbo tomaré al final. Bien pudiera seguir el camino de la irrealidad seductora, a todos a embelecado de cualquier forma. O acaso el camino que a mi corazón hace palpitar de momento, la búsqueda de la alegría inalcanzable, el fin de una pregunta sin respuesta.

Las abstracciones de la infancia me persiguen. Quiero abandonar ciertos fragmentos innecesarios para esta senda, pero aquel mundo que me marcó, me persigue todavía.

Culpabilidad impuesta de maldad, y de esto posible, pero nunca por la razones que constantemente me hieren, de parte de aquellos que me han visto crecer, esos que tanto miedo les produzco ahora. La vida a solas no es tan mala como se quejan algunos, es la única que conozco de cualquier forma.

Jamás seré culpable de desperdiciar mi vida, al final, no me arrepentiré de las decisiones tomadas. Al final, todo estará presente, todo unificado, todo más palpitante, proporcionado. El truco de disolución en el que caen todos no tendrá efecto sobre mi, deidad entre los hombres, dejen que el viento de lo normal se lleve a los débiles como veneno esparcido, los otros, únanse a mi.

Pintras de Danilo Buccella

Relatos, ImagenesMay 8, 2006 5:37 pm

nacen

Abramo, Barthel, César, Darius y Esteban, opinaban que debian conocer el cielo. Filippo, Gaspard, Horacio, Ignacio y Jean, pensaban que su misión era en el mundo que veian. La voluntad de Abramo se impone a la de los demás y deciden tomar un atajo. Deciden morir al conocer la verdad de su destino angelical. Filippo era el único temeroso, cambió todos los recipientes con agua en vez de veneno, pensaba que el camino era muy incierto, y de esto, solo Gaspard, Horacio, Ignacio y Jean estaban enterados. Abramo no era fácil de burlar, estaba decidido en que era el correcto proceder. Nuevamente depositó la maligna pócima sin de esto darse cuenta los primeros falsarios. Barthel, César, Darius y Esteban, no se dan cuenta nunca de lo que pasó.

nacen3

Abramo, Barthel, César, Darius, Esteban, Filippo, Gaspard, Horacio, Ignacio y Jean, intentan morir en cama después de un día muy agitado. La muerte llega por la ventana, los llama a todos y cada uno. Abramo, Barthel, César, Darius y Esteban, a la izquierda; Filippo, Gaspard, Horacio, Ignacio y Jean, a la derecha. Han fallecido.

nacen2

Abramo, Barthel, César, Darius, Esteban, Filippo, Gaspard, Horacio, Ignacio y Jean nacen al fin, sus padres ya saben qué nombres les pondrán.

Fotografia de Bernard Faucon

Relatos 4:14 pm

Una tarde sentado y con la mente cansada, me disponía a yacer por tiempo indefinido en un sillón cuya comodidad era tan devotamente elogiada por todos. Ya relajado, solo quería ver un punto fijo en el espacio de mi campo visual y permanecer con la mente en blanco. Cerré los ojos, los volví a abrir. Delante de mi un agujero de gusano.

agujero

Había escuchado que eran atajos a otras partes del universo, y si se usaban correctamente, podías viajar en el tiempo. Me levanté y pensé en cruzarlo. Me detuve. ¿Y si era solo mi imaginación? No quería hacer un papel de ridículo y me dio vergüenza. Me senté nuevamente. El agujero se cerró. Estaba solo, nadie miraba.

dibujo de zachary rossman

RelatosApril 29, 2006 3:27 am

El pequeño rufián me había hecho caso. ¡Diablos! -pensé- Si este condenado habla, toda la culpa caerá sobre mi.

Toma un coscorrón para que aprendas a hacerme caso sólo cuando sea debido -le dije a mi hermano- y te esperan más si no aprendes esa lección tan importante.

La bondad reside dentro del ser humano; Eso es lo que creo. La inocencia es la fuente primordial de bondad; así lo siento. Los niños nacen siendo inocentes; de eso no hay duda.

Él había robado el peluquín perteneciente a unos de los sabios barrigones -así los llamábamos- un grupo de ancianos que se reunían en un bufete situado enfrente de nuestra casa. Sabios porque así habíamos escuchado que eran, y barrigones pues, por razones obvias, eran barrigones. Todos se reunían a jugar cartas en el pequeño apartamento, desabrochaban sus camisas blancas y desajustaban sus fajas; desprendían el botón de sus cansados pantalones, lo suficiente como para no convertirse en una reunión amoral, y depositaban sus peluquines en una mesita para poder rascarse la cabeza con libertad. Maestro de generaciones -se saludaban entre si- El estado no padecería como padece si usted no se hubiese retirado.

donald 
Gracias muchas gracias licenciado -respondían al halago-, pero hágame el favor, no peque de falsa modestia amigo, las generaciones no se han formado cobijadas por una sola mente, como la fabula de Esopo: el cuerpo se compone de diferentes partes, cada una realiza su función y no por ser pequeña es menos importante. A su vez el otro respondía con una media sonrisa, sabiendo muy bien la resolución que iba a obtener: pero así como la fábula, las demás partes entendieron que debían ser guiadas sabiamente, para que sus cargos tuvieran valor.

La respuesta era: ¿quién soy yo para contradecir su sabia elocuencia?

El ritual se repetía en cada saludo, con diferentes palabras pero de significado muy similar.

Eran un grupo de personajes que en su vida tuvieron cierta gloria, pero que habían sido desplazados. Solo les quedaba recordar sus hazañas legales o políticas, y claro, adularse entre si.

Será que cuando se quitan los trapeadores de la cabeza pierden sus facultades de sapiencia innata. Solo hice el comentario: qué tal si tuviéramos uno de esos trapeadores, seria bueno obtener uno, ¿no crees?


Marelle

Mi hermano y yo compartíamos un pequeño reino, digo pequeño porque estaba constituido con la no vergonzosa cantidad de dos miembros. Creo que los dos estuvimos de acuerdo en que iba a ser yo el gobernante con la ultima palabra en todo, algo así como un rey y su primer ministro. Bueno, pensándolo bien, no le di mucha opción en el asunto, pero ustedes saben, yo era el mayor, eso lo explica todo. Nuestros dominios estaban delimitados donde acaba y comenzaba el edificio. Cada niño reina el mundo en su inocencia, cada niño forma su versión del universo. Tantos universos como niños hay en el mundo. La realidad que conocemos se forma al adoptarla en una etapa de nuestras vidas. Dejamos de reinar cuando dejamos de ser. Somos en la medida que soñamos, y deleitamos un sueño cuando la inocencia guía nuestra realidad. Hasta que, sin darnos cuenta, tomamos como un hecho que aquel estado puro y primo del ser humano no es otra cosa más que ignorancia. Ya no seremos reyes.

Y ahora les voy a contar de nuestro hogar. Era un vetusto edificio situado en medio de la ciudad. La ciudad se construyó en desorden, eso explica porqué dejaban vivir familias en el mismo edificio donde cohabitaban varios tipos de consultorios. Pues si, allí dentro había lugares donde podías consultar a un abogado, a un doctor, a un predicador e incluso a un adivino. Cada quién decía que uno o el otro era un charlatán, eso si, lo decían dentro de sus propios dominios, o sea, el apartamento donde se habían instalado.

Como dije antes, nuestro edificio estaba en el centro, era el centro del Universo para nosotros, y de hecho, se había convertido en nuestro cosmos de tiempo completo, no porque lo quisiéramos tanto, si no porque a nuestro padre se le ocurrió, después de idear nuestra inevitable partida, sacarnos de la escuela. Al fin y al cabo –dijo- van a perder el año seguramente. Bueno, la manera en que él tomaba esto era de lo más particular, muy tranquilamente. Tal vez, un tiempo atrás, se hubiera preocupado un poco más por el asunto, cuando no conocía nuestro futuro. Pero desde que lo incitaron a participar de un negocio, del cual no quiso hablarnos nunca, vislumbraba nuestros destinos con tanta fidelidad que no se dejaba perturbar con nimiedades.

La escuela – según él- solo es un protocolo que las personas que luchan por un papel en el teatro de la vida deben seguir, pero los que son dueños de su destino no deben sufrir.

Tal vez sufrió mucho en la escuela al parecer, aunque claro, solamente es mi opinión. Se lo hubiese preguntado, pero nunca hablaba de si mismo. Una vez le escuché decir que todo lo bueno que había en él se había ido con nuestra madre, ella murió al nacer mi hermano. Luego de eso, era muy rara la vez que decía algo tan abiertamente, o que compartiera pista alguna sobre lo que hacia durante el día. No me importaba este hecho a mi edad, solo es ahora, que reflexiono sobre el asunto. A mi hermano nunca le perturbó. De hecho, nunca hubo comunicación alguna, que se pudiera ver, entre Ansel y mi padre. Me atrevería a decir que la muerte de mi madre tuvo algo que ver, pero no lo sabría decir.

donald 
Déjenme hablarles del chico, de Anselmo, yo le apodé Ansel. Creo que nunca le importó nada en esos días, es decir, las cosas que nos decían debían importarnos. Su único interés – y el mío – era idear juegos originales constantemente. La ultima jugarreta fue la del peluquín, y por cierto nos quedamos con el. Cuando no maquinábamos nuevas empresas se divertía dibujando, y no me pregunten qué, solo él sabia interpretar esos garabatos. Lo que sí lograba distinguir de vez en cuando, era un personaje muy recurrente en sus obras, una especie de hombre colorido, supongo que era un payaso, o un arlequín, no estoy seguro.

A veces dibujaba otro personaje, muy parecido al primero, a excepción que éste carecía de colores, y siempre que aparecía en sus cuadros los ponía juntos, como haciendo una comparación. ¿Creen que me interesaba esto? Ojala y hubiera sido así. Ansel Era muy callado, sólo hablaba conmigo, y lo hacia casi siempre para preguntarme cualquier duda que tuviera. El confiaba en mí. Yo le decía todo lo que sabia, y lo que no, lo aprendía para él. En verdad formábamos un par inseparable, y esto, era extraño. Hasta donde sabia, los hermanos no se llevan tan bien. Tal vez, por ser los únicos de nuestra edad, la situación nos había obligado a ser amigos, y más que eso, nos obligó a formar una relación única. En verdad, en vez de formar, creo que descubrimos lo que pueden llegar a ser los hermanos. Hubo una vez, una ocasión en que supe que se había caído, mucho antes que lo viera o que me lo dijera. Corrí escaleras abajo para buscarlo.

Deja de llorar – le grité -, eres un varón, no te comportes como una niña ¿me oíste? El pobre empezó a llorar más cuando le grité. Y yo no sabía qué hacer. Lo abrasé. Dejó de llorar. Solo me quedé así, junto a el, no sé cuanto tiempo. De repente llegó nuestro padre subiendo las escaleras: “Nos vamos”.

Así sin previo aviso partimos del lugar, y dejamos nuestro reino. Los juegos pueden hacer que un edificio viejo y descuidado sea el paraíso. No empacamos nada, no hubo tiempo. Nuestro padre replicó una y otra vez que todo podía reemplazarse ahora que ya no había necesidad.

No pudimos llevar con nosotros ni siquiera los dibujos de mi hermano. Tal vez un día alguien llegue a interpretar esas quimeras, si llegase a encontrarlos. Pero lo que si nos llevamos, fue el gracioso peluquín, lo usábamos mucho para jugar. Siempre escondiéndolo de cualquiera que pudiera denunciar nuestro hurto. Ansel lo tenía metido en su pantalón cuando se tropezó en las escaleras, antes de irnos.

¿Lo ves?-me dijo- gracias a mí conservaremos los poderes de los sabios barrigones. Si -le di un coscorrón-, ni me recuerdes de la que casi no nos salvamos.

Como era usual, ni una explicación recibimos de parte de aquel que nos llevaba lejos a un lugar desconocido. Estuvimos muchas horas en carretera, el pequeño se durmió antes que yo lo advirtiese, al final tampoco pude soportar el ir y venir de los pinos y de las montañas, también caí sobre el asiento trasero del auto.

 
 
 
No para cualquiera, Relatos, Imagenes, MusicaApril 26, 2006 5:46 am

gala

Dalí - Mecano

    Dalí y Gala. Ella posa mientras él pinta.

Dalí. ¿Podrías pedirles que me acepten no?

Gala. Si, podría, el hecho de que quiera ya es otra cuestión.

Dalí. ¿Por qué te niegas?

Gala. Deberías huirles.

Dalí. Siento que pertenezco a ellos.

Gala. No los necesitas.

Dalí. ¿Lo harás, se lo pedirás a Paul?

Gala. Si así dejas de molestar.

    Al siguiente dia.

Gala. Paul les habló de ti, te quieren citar para hoy.

Dalí. Al fin, ellos me entenderán.

Gala. Surrealistas… unos Burgueses.

RelatosMarch 5, 2006 3:02 pm

Quiero dar a entender, que la intención que más clara puedo ver en mi, no es el simple convencimiento de los sucesos que ustedes escucharán a continuación, tampoco es tratar de mostrarles una nueva verdad, porque verdades en nuestro peculiar mundo aparecen y desaparecen tanto en un día como en una noche, nacen y se esfuman, ayudan y perjudican, y al final, ¿quién era el guardián de la razón?
Pero, ¿los seres humanos siempre tenemos algún tipo de intención en nuestros actos, no es así? Supongo que el mío, es la simple satisfacción de ser escuchado, y que uno de ustedes me pueda asegurar que la locura creciente en mí, sea más bien el renacimiento de la razón, que muchos dicen se halla depositada en todos nosotros.

    seor

¿Qué puedo decir de aquel día? Era como todos los días que pasaron por mis ojos, un día normal. En un día normal, hay alegrías y tristezas; hay enojos y reconciliaciones; hay amor y hay guerra; lo malo y lo bueno están presentes en un día normal, pero desde luego, yo nunca reparaba en estas cosas, solo dejaba que pasaran como ya dije, frente a mis ojos. Y mis ojos me decían que era correcto, ¿por qué no habría de estarlo? Tenia exactamente todo lo que había deseado siempre; a mis 21 años había logrado lo que a los 17 me propuse por lo que sufría desde los 13, y es que en mi niñez, ya sea por la buena o mala crianza suministrada por mis padres, era un niño demasiado gentil, demasiado bueno, demasiado inocente. Siempre mis contemporáneos me ganaban en la carrera de perder la inocencia, y como pueden deducir ustedes, esto solo me causaba varios choques demasiado dolorosos con la realidad. Hasta que finalmente reparé en que era suficiente. Debía ser yo el que tomara las riendas de mi propio mundo, y si era posible, conducir de manera sutil el mundo de los que intervinieran en el mío, sólo así evitaría tanto dolor.

Los ejercicios del arte de llevar las riendas me habían causado muchos sinsabores, que debo decir, me resultaron al final muy divertidos, pero más que todo, educativos. En el proceso de controlar mi vida me percaté además que me sentía solo. Si ustedes intentan dominar el prójimo, les auguro un alejamiento de la existencia humana. Se convertirán en lo que quieran, menos en un ser humano cálido. Por eso, el control que yo ejercía, era de carácter no obligatorio, solo sugería el mejor obrar que les convenía a ellos y a todos, pero que no habían pensado aún, porque la mayoría se niega a pensar en lo de veras mejor de los actos, y como nosotros por naturaleza tratamos de hallar el camino más provechoso pues, no era tan difícil conseguir que tomaran dicho camino.
Y esa era pues mi tarea, pensar por los demás lo que mejor les favorecía –que por ende me convenía a mí- para que no hubiera dolor, y así, no dejaba de sentir la calidez humana. A pesar de todo, seguía sintiendo la soledad y esto me extrañaba terriblemente.

    señor2

Luego de llegar a ejercer ese dominio sobre mi entorno, decidí compartirlo. Que mi reino fuera compartido tal vez lograría eliminar la soledad que tanto me acosaba. Buscaba reyes y reinas entre las personas. Pero todos y cada uno de ellos me decepcionaban con el tiempo. Vislumbraba un ápice de verdadero conocimiento trascendente en ellos y me imaginaba compartiendo debates de la verdadera naturaleza de las cosas, sin embargo, todo llegaba a no muy buenos términos al final, ya que, me daba cuenta que apenas y habían percibido algo de trascendencia universal por una u otra razón; al saberlo, mi interés se esfumaba, ya no hablaba, ya no reía, y al preguntar ellos el motivo de dicho comportamiento, recibían de mí una respuesta fría, cortante, pero en definitiva, honesta.
Ustedes han de imaginarse los resultados de esa forma infantil de obrar. Lo único que hacía era ganar enemigos en donde había querido crear compañeros.

Lo infantil era algo que me caracterizaba, el comportamiento infantil, el pensamiento infantil, y hasta el agrado por las cosas que gustan los niños, más sin embargo, odiaba la presencia de niños. Pueden deducir de esto dos cosas: que como dije antes, mi inocencia oponía más resistencia de lo común en esfumarse, y que veía en los rostros de esos niños las caras estúpidas de aquellos que en mi juventud abandonaron la niñez creyendo convertirse en algo mejor; y como ven, no quería contemplar el paso de estos hechos antes mis ojos de nuevo.

Mi vida luego de esto se volvió una rutina, lo curioso es que siempre lo fue. Hasta ahora me daba cuenta. Levantarme de la cama e ir al baño a preparar la persona que todos verían ese día. Pero no sin antes poner algo de música. Verán, cuando despierto me gusta escuchar algo que me haga sentir como en el principio de la creación, en el que la mente racional no existe, solo la perfecta y bella brutalidad de la naturaleza formándose. En el trascurso de la mañana prefería algo de irracionalidad humana, y caos producida por esta misma. En el medio del día veía surgir la razón en medio del caos. Por la tarde la decadencia, la prevalecía de los placeres a la razón. Empezando la noche de nuevo el caos por el olvido de la grandeza y verdadera naturaleza del hombre. Y para finalizar todo el día, algo que no haya escuchado, porque nuestro final es incierto.
Como dije, era rutina, pero aún después de darme cuenta de este hecho, no me aburría o frustraba en absoluto, en cambio, me hacia sentir bien. Solo evitaba hablar de esto a cualquiera, es decir, no quería escuchar comentarios como:
¿Y eso tan aburrido? ¿Por qué escuchas música tan triste? ¡Que cosa más rara estas escuchando!
¡No!, evitaba hasta donde fuera posible dejar que mi música fuera escuchada. Ese tipo de comentarios solo me hacían enojar de una manera que no comprendía aún.

    señor3

Mi historia comienza luego de escuchar uno de los anteriores, qué trillados son. Con su permiso –exclamé- Voy a dar un paseo. ¡Qué sensible! –oí decir mientras me iba- No te vayas a perder, jaja. En fin, solo quería marcharme para no tener que dar explicaciones que no iban a entender, y para tratar de calmarme sin que nadie me viera haciéndolo.
Y pues, para variar un poco, me fui por unos rincones en los cuales nunca me había metido. Los callejones de la parte vieja de la ciudad serpenteaban de forma ascendente y luego caían de la misma forma, para luego subir otra vez y conducir a calles planas. Muy cansado viaje para alguien que no está acostumbrado a caminar. Pero muy relajante para mí. El disgusto me había dado el valor de ir por donde siempre había querido, ya que era una parte de la ciudad que estaba muy vieja, las callejuelas eran de piedra todavía, las casas expelían un olor a cosas antiguas, eso me gustaba. Es extraño como el enojo despierta fuerzas escondidas. Lo irónico es que -no se rían de mi- me perdí tal y como me advirtieron que no hiciera. El solo pensar en esto me enojó más todavía, y estaba a punto de llamarlos por teléfono público para humillarme y pedirles ayuda, si no es por que mis oídos captaron algo que me sorprendió enormemente:


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Esa música provenía de algún salón al otro lado de la cuadra en donde estaba parado, esas cuadras están compuestas por grandes caserones de la época colonial, imagínense lo que tardé en dar la vuelta. Caminé para llegar, muy atento a lo que escuchaba. Choqué con una señora gorda en la acera, que me regaló un carterazo en el hombro, no me había fijado que en ella y choqué. Pero no me importaba pelear con gente en ese momento, tenía que llegar, además era mi culpa. Al fin llego, no había puerta, y encima del marco un letrero: Pase adelante y conózcase. Obvio truco para despertar el interés de las personas, normalmente no habría caído en tales artimañas y me habría ido, pero la música me había atrapado ya, debía saber quién la tocaba. Como dije antes, no había puerta, pero predominaba una oscuridad que no dejaba ver nada, solo una luz en el fondo, y bueno, me arriesgué a entrar. Al acostumbrarme a la luz me di cuenta que me encontraba en una especie de establecimiento tipo show bar. Tenía una mesa libre a mi derecha y me senté. Todas las personas miraban fijamente al escenario. Una banda de viejos inmaduros -me dije- Hippies de los 60s que no se adaptaron al cambio de la sociedad; esa fue mi primera impresión del grupo que tocaba, pero me quedé, la musica, como dije antes, me capturó.

Aquí es donde pasó el primer evento misterioso. De pronto, toda la concurrencia me volteó a ver, y yo al no saber porqué, miré alrededor de mí, a ver si no encontraba algo raro. Luego todos devolvieron su miraba a la banda, que seguía tocando, pero iba a iniciar algo nuevo.


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¡Dios! Me pregunto si los que escuchaban la música podían sentir esa ira y esa maldad que crecía desproporcionadamente. Tengo un fuerte presentimiento que sí. Tenía el presentimiento que yo era el que menos entendía la musica, y por más raro que suene, sentía que lo poco que entendía, se refería a mí. El caos que se avecinaba, la furia que gobernaba. Así me había sentido y así me sentía antes de entrar aquí. Pero todo tomó un rumbo que no esperaba.
De pronto me levanté, esa musica en efecto me hablaba, y hablaba de mí. La ira que se había vuelto un coloso, era retada por la razón. La música me decía que la furia iba a chocar conmigo, la persona pensante, el ser humano lleno de virtud. La persona y la furia iban a destrozarse en batalla. Solo una iba a quedar en pié, yo rogaba porque la virtud y la razón ganaran, quería ver un final feliz, era mi final después de todo. Seguía oyendo, la batalla iba a terminar.


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El final: las dos fuerzas se destruyen, no queda nada. Supongo que no resistí a la emoción. Caí desmayado, la musica me había hablado, me vi a mi mismo, y vi mi futuro. Este era el comienzo.

  • arte de Duy Huynh (Yee Wun)
  • Relatos, OpiniónFebruary 9, 2006 6:09 pm

    ¡Es verdad! Nunca mis pensamientos habían sido seducidos de tal manera. Siempre ha sido así, nunca he podido erradicar la sensación de cuando algo produce en mi tanta fascinación proveniente de objetos que pudiéremos llamar simples; y erradicarla con qué objeto? Pues para evitar el deseo que se va concibiendo por arte propio y -una vez perpetuado- me ordena obtener dicho artefacto a cualquier costo, incluso, tomar lo que por ley me es prohibido, pero que por derecho se me adjudica propio.

    Pues bien, todo comenzó en la biblioteca de mi universidad. Muy pequeña variedad de libros, bueno, los que son de mi interés particular. Si embargo, solemos ver con regularidad cuando por error cae en manos de herejes lo que una vez los santos poseyeron. En la sección de novelas (si pudieran ver qué estante más pequeño es), pude reconocer por suerte un viejo y raro libro de olvidada ciencia, jaja, alguien dijo POE?
    Efectivamente, me encontré una reliquia por la cual pudiera dar tanto solo para conseguir. Se trataba de una edición de 1958: Edgar Allan Poe, Narraciones Completas. Contiene 50 de sus obras incluyendo “El Cuervo” en español y en su idioma original, qué les parece?

    Qué puedo decir, me lo quería robar, así como lo oyen, este ejemplo de moral y virtud queriéndose robar un libro de la biblioteca de su propia universidad. Lo pensé tanto, lo pensé cuidadosamente. Había arreglado mi dilema ético, me había convencido que cualquiera de esa universidad no era digno siquiera de sostenerlo en sus manos; nadie era digno, solo yo; era mío por derecho y pronto iba a ser por ley. Además, lo echaría de menos, todos ellos ni saben de su existencia, nadie se quejaría, y nadie lo sabría. Ni siquiera las bibliotecarias, mientras nadie lo pida ellas ni se asoman a ver si está o no. También, acallando mi conciencia, me propuse dejar algo cambio, un libro que fuera de mejor entendimiento para la gente común, no sé, Paulo Cohelo por ejemplo, jaja.

    Bueno, lo iba hacer, de veras que si, y no es que, en el Messenger, me habla alguien y me dice: ya viste el libro de POE que hay en la U?.
    Pobre –me dije- Así como yo, también esta persona notó su presencia, y pobre, porque pronto, ese libro seria mío. Y le digo: Si, si lo miré, qué con eso? Y es ahí cuando empieza mi tragedia. Me dijo que le había gustado tanto que se tomó la libertad de pedirlo prestado a la fuerza.
    Y yo: Dios mío, Dios mío, porqué me has desamparado?

    En fin, creo que la persona que lo tiene en sus manos ahora lo cuidará mucho, tal vez mejor que yo, tal vez no, pero prefiero pensarlo así, porque solo así es que puedo soportar el peso de mi tragedia. Esta persona accedió a mandarme fotos de mi pobre libro en prueba de que había sido secuestrado, estas son:

      poe2

    Secuestrador:”El libro es mio!!!, he he he“.

      poe6

    OH Dios!, ya se lo que sienten los familiares de las personas secuestradas. Bueno, tal vez exagere jaja.

      poe1

    Goodbye Edgar, Goodbye

    Para aliviar el dolor, qué mejor que escuchar una canción, aunque, esta que les voy a poner tal vez cause más deseos de tener en mis manos ese libro que otra cosa, jaja; Se llama “The Raven”, basada en el poema de Poe, merece ser escuchada, si no la escuchan no vuelvan a este blog, jaja.

      the poe raven

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      The Raven
      Lead Vocal: Alan Parsons, Leonard Whiting

    The clock struck midnight

    And through my sleeping

    I heard a tapping at my door

    I looked but nothing lay in the darkness

    And so I turned inside once more

    To my amazement

    There stood a raven

    Whose shadow hung above my door

    Then through the darkness

    It spoke that one word

    that I shall hear forever more

    Nevermore

    Thus quoth the raven, nevermore

    And still the raven remains in my room

    No matter how much I implore

    No words can soothe him

    No prayer remove him

    And I must hear for evermore

    Quoth the raven, nevermore

    Thus quoth the raven

    Nevermore

    Relatos, ImagenesJanuary 8, 2006 12:41 am

    textoalternativo No soporto aquel que está en la vida sin razón. Me hace repugnar mi vida junto a ellos.

    monofiesta Malditos sean los que festejan todo el tiempo. No habrán dias especiales.

    monomickey Ay del los que se apasionan por cosas sin valor. La ebriedad es corta y la resaca mortal.

    monomao Desaparezcan los que construyen destruyendo. Como piensan hacer algo mejor comportándose igual?

    monocastigado Lástima por el que se derrota sin probar. Imaginar un problema es más peligroso que vivirlo.

    monopapa No me gustan los clérigos. No son de fiar.

    monopapa No me gustan los ateos, piensan demasiado. Siempre en Dios pensando.

    monopapa

    Pero por sobre todo, más problemas tiene el que juzga a los demás creyéndose mejor. Dejaste de ver lo que perdiste por ver el error ajeno.

    RelatosSeptember 3, 2005 6:25 pm

    Alguien debió advertirles. Alguien debió instruirlos. Se dieron cuenta de la senda que conduce hacia la sensación última de la victoria. Mis pobres criaturas, mis animales hermosos, hubieran confiado sus vidas en alguien más, porque ese dia la perdieron todos ustedes. Ahora, yo sabia quién era ese alguien, lo hubiera sabido de antemano, pero no fue asi.
    Seguia caminando, el destino lo tenia bien claro, no tenía que abrir los ojos… mis piernas sabian a donde iban… yo sabia a donde iba… solo lo veia a él.

    Se vieron el uno al otro, hace tiempo que no lo hacian. El pequeño gnomo se preguntaba porqué las cosas no podian ser como antes, porqué tomaron el rumbo que tienen ahora. Su hijo predilecto estaba viéndolo de lo alto sin emitir sonido alguno, solo viéndolo con sus ojos oscuros, sus ojos muertos de muñeca.
    Sus alas se extendieron, podias ver su plumaje tan azul como la negrura pudiere dejar.

    No me importa en verdad… pero si pudiese saberlo al menos…

    Le enseñó el arte de la maldad, le enseñó la divina actividad de la muerte, comenzando desde lo general a lo específico, le enseñó bien. Hubo un detalle que no tomó en cuenta, un pormenor que no quizo enseñarle, será porque no lo conocía él mismo, puede que de haberlo enseñado no hubiera ocurrido esta tragedia, pero si lo hubiera hecho los dias de maldad hubiera terminado, él ya no sería el mismo. Pobre desdichado, te encariñaste de tu siervo, ahora tu siervo te acabará.

    Ja, fué un error mostrarle todo lo que sabía, no lo pensé antes. Juro que antes no hubiera pasado esto. Maldición, estaba cegado, y mi distracción me costará caro.

    Una sombra de rayo jugaba con el gnomo. El habia agotado sus fuerzas en aquel episodio dentro del bosque , no podia hacer nada más. El rayo oscuro iba y venía, y en cada vuelta la sustancia purpura caia al suelo

    La sangre bajo mis pies es algo que nunca hubiera creido ver. Hay cierto placer masoquista en contemplarla, supongo que debo disfrutarlo mientras me quede un ojo.

    RelatosJuly 31, 2005 3:52 am

    La nube negra se abalanzó contra mi furiosamente. Estos demonios habian sido instruidos de manera sublime por alguien a quien mis recuerdos añoraban pero que para ese momento ridicula me hubiera parecido la idea.
    Aun ahora no entiendo como no pude pensar lo evidente, la lógica me habia abandonado, la mente siniestra se estaba mermando.
    Mi canto de fuego no habia servido, ellos lo evitaron velozmente y de igual manera arremetieron contra mi cuerpo. Destrozaron carne podrida, pero solo arrancaron ira mi. El dolor era una emoción que no tenía el lujo de sentir, aunque si de disfrutar en los demás. Uno a uno los sujeté del pico para torcer sus cuellos, y fué curioso que el el ruido que acostumbran cantar es parecido al sonido que escuché al hacerlo. Caian lentamente, pero seguramente sin vida a mis pies.
    Y la montaña de cuervos postrados crecia. Y la criatura se habia quedado sin habla debajo de un arbol, había perdido mucha sangre, pero creia tener esperanza, porque un salvador sombrio habia llegado y habia impedido su flagelo. Pobre niña, tal parece que sus oraciones no dieron efecto esta vez, si es que alguna vez lo hicieron, porque la ingenua no lo sabia, su verdadero sufrimiento iba a comenzar. . .

    La vida a mi alrededor se habia esfumado, y yo, regente de vidas, me encontraba observando los despojos de la muerte.

    Relatos 3:12 am

    Pues no, hablo ante todos ustedes pero no de frente, porque mi temor a las personas de incrementa con los dias y la horas. Me dió mucha pena lo que dijeron de mi: que yo deseo la desgracia ajena, que me delelito en degustarla, que mis intenciones no son sinceras. Sentí mucha pena en efecto, y más de lo cotidiano, empezé a sentir culpa, porque las visiones que llegaron con sus palabras me castigaron cruelmente, y era culpable al parecer.
    Porque si es cierto que no deseo el mal, me doy cuenta que estoy hecho para hacerlo florecer; porque crece seguramente dentro de mi, se alimenta de mis miedos, es fortalecido por el rencor, rejuvenece en cada respiro a la vez que merma los latidos de un corazon doliente. Porque mi corazon sufre al ver lo que sucede, no puedo mentir sobre esto, pero la culpabilidad de la que hablo empieza en la desaparición anunciada de esa pena.
    Y mientras puedo decir lo que un corazon moribundo quiere expresar, mientras tenga un alma lo suficientemente apoyada en el poco bien que le queda, quiero deciros lo que se, lo que siempre supe, pero no hos puedo compartir, porque….. maldición! no tengo boca para contarles.
    Es cruel el destino en verdad, ya no me queda tiempo que usar. Solo les dejo una molestia paulativa, un piquete de mosquito.

    Muerete, porque nadie te va a escuchar. De ser rápido puedo encargarme si al dolor se apegan tus miedos. Puedes ver que nadie te presta atención, no puedes culparlos de eso verdad?
    Inutil hasta el final, antes de irte quiero que veas lo que lograste hacer, para que haya placer en tu viaje a la eternidad y sepas que debiste ser como yo.
    No debes preocuparte, el daño que empezaste yo lo haré florecer. Si, has acertado, como las flores del mal.

    No, estás equivocado, la redención que tu profesas no está en la muerte, es lo que he venido a enseñar. La redención se encuentra en esta vida, deben creermelo, deben hacerlo porque soy incapaz de explicaroslo, mucho menos de dar algún tipo de prueba. Si puideran saber… si pudieran …

    No dejas esa tonta idea cierto?, si en esta vida hay algún tipo de redención , -como obstinadamente repites hasta el cansancio-porqué no eres ejemplo de ese tipo de redención?. Eres igual a todos los seres, igual de miserable que todas las criaturas. El delirio que llamas felicidad no es sino un mero narcótico que utiliza el hombre para olvidarse del infierno en la tierra. Podrías decir -tú que me llamas injusto- que hay injusticia en el engaño del uso de semejante droga, pero quiero que recuerdes cuál es el fin óptimo de todos los narcóticos y cuál es el más fuerte de todos ellos, recuerdas ese cuento?.

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